Corazón de padre atómico:

Jordy SkywalkerNada es casual. Jordi y yo nos conocemos desde el instituto. Nos juntó la música. Ella nos ha llevado de risa. De viaje  psicodélico. De jam por la vida. De portada de CD… Nos ha zarandeadode opio en san Pedro haciendo un disco en una casa llena de moscas con “la banda de los tíos sudando en la misma habitación”, en el desierto de Almería. La música nos llevó de pellas en segunda hora de matemáticas a escuchar vinilos y fumar cigarros con quince años  en la habitación de la casa de sus padres en la Alameda de Osuna, en Saja. Nos ha llevado a compartir circulo secular de amigos de adolescencia, colegas,  grupo, noches de rock, tardes de porros y pelis, banda, piso, furgoneta, tripis, libros y vinilos.

Pablo Pinilla me ha pedido que escriba sobre la grabación de este disco que tienes entre las manos, pero yo no sabía como empezar si no es con el párrafo anterior. Dicho esto, empiezo: “Corazón de padre atómico” sabe a café con leche de cabra, huele a chasca y a María del Moncayo.

Suena a hijos corriendo por afuera y, dentro, en la caseta pesadora de camiones de la antigua fábrica de papel de Tarazona que luce abandonada a lo alto de la loma, con la gran mole del Moncayo de fondo, una consola de sonido y los cuatro micros que teníamos el Mario y yo por casa. Suena a la guitarra cochambrosa del Jordi de toda la vida. A la guitarra española de camerinos de los pereza y la telecaster y el twin-reverb del Mariete.

Púas amarillas. Crótalos, campanillas, panderetas y esas chuminadas que sirven para colorear ambientes musicales y que nosotros hemos utilizado como epicentro sonoro y composttímbrico. Y el enorme bidón papelero industrial y la maza de pata de jamón ha sido el mejor suplente de bombo para la grabación más bizarra de la historia reciente de Tarazona. Ha sido un mes muy intenso de trabajo y circunstancias personales. Dicen que el Moncayo, oh inmenso leviatán de la estepa aragonesa, es  una montaña mágica. Y la abuela decía que las meigas no existen pero que haberlas áilas. ¿Siguen ahí? Pues quizá debería empezar por el principio.

Jordi apareció de repente una noche por casa, después de años sin vernos, junto con su hermana Nuriamientras cenábamosClara, Leo, Bob esponja y yo en la mesa del salón.“Voy a grabar un disco. Con el Pinilla. ¿Me lo produces?” dijo del tirón. “Yo te ayudo con lo que sea, tío, sentaos a cenar”, contesté. Abrimos un vino chulique quedaba de una cesta de navidad y nos pusimos a ello. Un tiempo antes me había enviado por correo la maqueta que le grabó el Mario. Llena de magia casual. Espontánea. Vibrante…Jordi aparecía genial. Y cantaba mejor que nunca.

Eso erainsuperable. Las maquetas siempre son mejores que los discos. Esta es la regla nº1 del pop. Por eso no quedó más remedio que, ya que había que hacer EL DISCO, nos decantáramos por el rock primitivo. Hemos hecho lo que nos a dado la gana. Nos hemos saltado todas las reglas fundamentales sobre técnicas de grabación, interpretación, ejecución, higiene, seriedad y cordura. Y lo hemos pasado bien. Y hemos trabajado como perras un mes entero y hemos terminado antes de mirarnos raro debido al encerramiento y síndrome de Estocolmo que siempre supondrá la grabación de un disco. Por sus pistas han desfiladoflamencos del sur de taconeo, cajón, palma y callada sabiduría.

Madres que tocaban una especie de tuba llamada bombardino en la orquesta del pueblo o acompañaban a hijos de quince años que tocaban el chelo y el violín a los que cantábamos los arreglos. Hippies fraseadotes del pueblo de al lado. Coleguitas en bici que soplan un ditjeridoo de pvc. Isa y Clara como “Las Queilettes”a los coros (el Queiles es el río que pasa por Tarazona). Mi primo “el gitano” fabricando borlas de la buena suerte para bendecir el proyecto y los burros, los perros, cabras, lechuzas, motos, niños, la pelotita de los huevos y todos los ruidos del santo Moncayo colándose por los micros para angustias de Mario,  mejor ingeniero del mundo y recién convertido devoto del freerecording.

Y el gran Borja nos dejó una batería que el Jordi solo me dejó meter en dos temas. Grabar a pachas, a la vez y a primera toma los bidones- panderetacon que construimos la base de los temas mientras seguíamos a una referencia sin claqueta (“tío, quítame ESO, ¡es la antimúsica!”) ha sido una experiencia fresca y reconfortante. Muy txalaparta. Buscadlo en Internet, la txalaparta es un instrumento que define muy bien este intenso mes de grabaciones.

Y sobre todo, mover todo el equipo de sonido al garaje  para que la reverberación de la toma única de “Canción india” fuera natural.  Lo he pasado de miedo. Es un disco diferente, de eso no hay duda. No hemos superado la maqueta, como manda la ley, pero lo hemos dado todo, suena que te cagas y esta lleno de momentos irrepetibles. Espero que lo disfruten tanto como lo hemos hecho nosotros haciéndolo. El encanto de lo imperfecto. El disco que quiso ser maqueta y acabo condenado a sonar para todo el mundo. Adios, underground. Estuvo bien mientras duró. Estamos ante una reacción atómica. Súbanse al carromato y abróchense los cinturones. La burrica está empezando a tirar.

RickRuben (Ruben Pozo “Pereza”)       Madrid  24/5/2010